lunes, 25 de julio de 2016

Tu puerta.

Que maravillosa es la vida que me llevó a tu puerta
a la sombra de tu alero
al umbral de tus deseos.
Pudimos pasar sin vernos
sin siquiera mirarnos
pero tus ojos se posaron en mi
y los míos en tu porte bohemio, de haber vivido en una sola vida
miles de años;
una brisa me alcanzó hasta tu casa
y con satisfacción vi que no había cerrojos ni postigos, ni candados
que impidieran que anclara con todo mi bagaje
en el hueco de tus brazos.
Y ahí estabas, mi amado poeta trasnochado
esperándome, sin peros, sin reparos
y diciéndome al oído, mujer, porque tardaste tanto....


Victoria Dominguez
Noviembre 2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario