Tengo el recuerdo de los abrazos que todavía no nos dimos, nostalgia de las caricias que nos debemos voy preparando mi mirada para cuando se encuentre con la tuya y los dedos se entrelacen con tus manos. Me adueño de tus palabras y las hago carne, sangre, que corre por mis venas impregnándome de tu esencia; nos mimetizamos, me acuna el humo de tu cigarro y el vaivén de tus gestos. Te observo, por un rato soy silencio disfrazado de inocencia que agazapado espera inundarse de tus besos.
Victoria Dominguez
Enero 2014

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