lunes, 25 de julio de 2016

20.

Hasta que por fin nuestras manos se entrelacen acariciando juntas los cuerpos urgentes; las miradas se fundan y entendamos que la espera fue solo un puente que unió nuestras almas para siempre, entre palabras enamoradas que se mezclen, a veces, indecentes. Mientras tanto cierro los ojos y te sueño y me hamaco en tu voz imaginándote, me sumerjo en el placer, me hago agua y me inundo pensándote cien, mil veces, hasta que como una caricia muy esperada, por fin llegues....

Victoria Dominguez
Agosto 2013

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