No imaginaba que hubiera un mundo fuera del que habitaba hasta que te conocí, descubrí un mundo en que soy protagonista y no espectadora, en el cual nos sentimos vivos al extremo y a la par.
Y no concibo una mano que no sea la tuya para llevarnos por la vida y sus recodos; ni una boca que me seduzca al extremo con sus palabras y sus besos prometidos que ya siento tan vívidos como míos. Y en resumen no entiendo mi mundo sin tu mirada.
A ojos cerrados te reconozco, entre multitudes, a través de los tiempos, las distancias y sus vicisitudes.
Victoria Dominguez
Diciembre 2013

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