Mi placer es el tuyo, el tuyo es el mio; nada hay que no haya sido antes, ni los cuerpos ni las almas que nos habitan, pero lo reinventamos, lo hacemos propio y el infierno ya no nos limita. Cada gemido se hace melodía cuando vibran las cuerdas que nos llevan por un instante de la muerte a la más inquietante vida...
Victoria Dominguez
Julio 2013

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