Cómo ráfaga me llega tu perfume, el que presiento único entre tantos.
Mezcla de hombre y tabaco, entre letras esparcidas en un espacio sin marco.
Otras es café, enredado en noches de charlas desveladas, en las que el sentimiento no alcanza para expresarlo en palabras; otras es whisky que se se hace humo en un puro y se cuela en mi entrepierna, en una combinación de pecado y risas con sábanas que se enredan.
Y en ese instante cierro los ojos para que mis sentidos absorban la esencia, de ese olor que por ser tan tuyo, ya es de mi absoluta pertenencia.
Victoria Dominguez
Septiembre 2013

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