¿Será pretencioso querer tus manos entre las mías cuando atardece y se despide el día? ¿O desear tus ojos tristes e insolentes sosteniéndome la mirada cuando la luna se asoma tímida en mi ventana? Tal vez sea mucho pedir que una noche sin estrellas me sorprenda tu voz atravesando mares y distancias, susurrándome al oído todo eso que deseamos con ansias.
Victoria Dominguez
Agosto 2013

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