Esperarte en cualquier parte, dónde sea
sorprenderte y ser tu tregua
de un minuto, una hora, o una vida entera
ocupar los espacios que nadie haya ocupado y
que ocupes los míos, sin pedir permiso ni medir horarios
porque yo te quiero
como se quiere solo a lo muy preciado
no escatimo en besos, caricias ni abrazos
y me invaden unas ganas profundas de tomar tus manos
envolverlas, recorrerlas en cada vena y cada marca
llevarlas a mi pecho y ahí guardarlas
para que no olviden nunca
que ellas sostienen mi alma
Victoria Dominguez
Octubre 2013

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